
Claudio Paul Caniggia vive como jugaba. Va y viene de Marbella, su lugar en el mundo, con la misma velocidad con la que encaraba a los ocasionales rivales dentro de la cancha. Sus días transcurren a ritmo de videoclip. No hay silencios ni pausas. Pero se guarda unos minutos en su agenda para un mano a mano con LA NACION que aborda 19 años de carrera, un presente como intermediario futbolístico y un futuro, quizá, con el buzo de DT. En esa retrospectiva, Caniggia hurga en sus recuerdos y no duda: "El fútbol argentino ha cambiado. Ahora pueden ganar equipos que en otra época eran impensables como campeones".
-¿Por qué?
-Los mejores jugadores se han ido. No es que no haya recambio, sino que también hacen debutar antes a los chicos. Por ejemplo, cuando yo estaba en River, en ese River, como en Independiente, había jugadores que hacía 10 años que estaban en el club. En el Rojo estaban Marangoni, Bochini? Ferro tenía jugadores que también formaban el equipo hacía 6-7 años. Todos los años vos sabías que ellos iban a andar bien. San Lorenzo tenía un equipo bárbaro. Newell´s lo mismo. Había una base. Ahora no.
-¿Hay más urgencias?
-Un equipo sale campeón y les compran a los mejores jugadores. Al año siguiente está peleando el descenso. Y aparece otro equipo chico, que quizá no cambió mucho, con dos o tres jugadores que se destaparon, que arranca bien, se acomoda, toma seguridad, y si le va bien los primeros cinco partidos después te va a pelear el campeonato. Las cosas han cambiado. Algo así antes era imposible. Antes, para debutar en la primera de River, yo tenía que hacer maravillas. Y era complicado. Había jugadores con mucha experiencia, que habían jugado uno o dos mundiales, además de una base formada desde hacía varios años. Se cambiaban dos o tres jugadores. Por ahí se iba uno, pero traían a otro igual. Si no hubiera pasado eso, yo habría debutado a los 17 años, y no a los 18 y algo.
-¿Hoy los juveniles queman las etapas?
-No hay que llevar a un chico que no está apto para el fútbol europeo porque puede ser peligroso. Pero al mismo tiempo, el chico dice "Yo me voy", porque le ofrecen una fortuna. El club también lo quiere transferir, porque subsiste con la venta de jugadores. Si no vende, quiebra y no puede mantener el plantel. No es la mejor manera, pero los tiempos han cambiado: los jugadores se van cada vez más jóvenes.
-¿Y cómo se podría reemplazar a los jugadores que se van sin resentir tanto la estructura del equipo?
-Nunca puede haber recambio si vendés tres o cuatro jugadores cuando salís campeón y esperás que los tres o cuatro que sacás de las inferiores jueguen igual que los que se fueron. ¡Eso es imposible! Por eso pongo el ejemplo de River en mi época. Los clubes estaban mejor. Tenían más dinero.
-¿Privilegiaban a las inferiores?
-Antes se invertía más. Conozco varios clubes italianos que dejaron de invertir en juveniles y ahora están desesperados. Los jóvenes son la mejor inversión. Antes, por ejemplo, cuando River, Boca o Independiente vendían a un jugador, buscaban a otro parecido, con gran prestigio. El espectador se lo pedía. El recambio en todos los clubes era más o menos parecido.
-¿Por qué no surgió un delantero parecido a vos?
-Hay períodos. ¡Un Caniggia no sale todos los días! Hablando en serio, hay buenos jugadores, incluso con esas características.
-¿En las inferiores no se forman delanteros hábiles?
-Varios ex compañeros míos que trabajan en inferiores me dicen que ahora ha cambiado el módulo de trabajo y que los jugadores reciben la presión desde chicos. Le dan prioridad a ganar. No importa cómo. Por ahí llegan gigantes que la meten, pero no les damos espacio a los habilidosos. Quizás hay un flaquito que es un fenómeno con la pelota en los pies, pero le falta madurar físicamente y no lo ponen. Eligen al grandote, porque hay que ganar ese partido.
-¿Ese fenómeno termina redundando, por ejemplo, en una selección sin laterales puros?
-Es algo que pasa en todo el mundo. Es verdad, en Argentina antes había más laterales y ahora no los hay. El de los laterales es un problema mundial. En todo el mundo buscan laterales. Y no encuentran de gran nivel. Lo de los laterales es complicado, especialmente para los grandes equipos. Creo que hay buenos jugadores, pero un Roberto Carlos no salió, por ahora. Un Maldini, tampoco. No ha salido esa clase de jugadores. En realidad, laterales derechos hay varios. Pero zurdos, muchos menos, pero eso es normal. Justamente, el lateral izquierdo es una posición en la que los clubes extranjeros más dificultad están teniendo a la hora de encontrar jugadores.
A VUELO DE PAJARO
Vive en un castillo de Marbella (España) junto a su mujer, Mariana Nannis, y sus tres hijos: Axel (artista), Charlotte (modelo) y Alexander (piloto de karting)
Brinda clínicas de fútbol a niños en España, es hombre de consulta permanente de los clubes en los que militó y también es intermediario futbolístico
"En mi vida pagué una entrada de fútbol para ver a un jugador. El único que hace la diferencia y es distinto a todos es Lionel Messi. No pueden comparar a Cristiano Ronaldo con él"Por Alejandro Casar González
LA NACION
No hay comentarios:
Publicar un comentario