
Carlos Tevez le dio un triunfazo al Manchester City. Primero hizo un Go-la-zo de taco y después presionó, la robó y de zurda metió su segundo gol. David Silva hizo el tercero del 3-2 sobre el Blackpool. Carlitos festejó abrazando a la gente como un hincha más.
Siempre a full, como si fuera la última pelota y hay que jugarla con el corazón. Así vive Tevez. Así es. Y eso, es lo que hace que los hinchas lo idolatren más que a otros. Por eso, el no duda un segundo en ir y festejar su golazo con la gente, que se vuelve loca por abrazarlo. No importa que eso le haga tener una tarjeta amarilla, porque el árbitro no entiende de pasiones…
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